Depredadores de las Arañas

Depredadores de las Arañas

Depredadores de las Arañas

Así como son hábiles depredadoras, las arañas también tienen múltiples enemigos en su medio natural, de quienes deben estar muy alerta.

Las arañas están equipadas para los momentos de peligro. En un medio natural tan hostil como el suyo es necesario que cuenten con algún tipo de “armamento” para enfrentar al oponente y así tener una oportunidad de salir ilesas. Son incansables luchadoras que no se dejan vencer fácilmente y dan duras batallas hasta que su energía se los permita; sin embargo, la habilidad o fuerza del rival algunas veces puede superarlas.

Antes de mencionar a los principales depredadores de las arañas, conozcamos sus principales mecanismos de defensa.

Defensas

Las arañas y tarántulas activan su mecanismo de defensa que utilizan como recurso para salvar su vida, aunque algunas veces esto no es suficiente. Como parte de estos métodos está la dispersión de pelos urticantes que pueden dañar la piel de algunos mamíferos.

Los pelos urticantes y las telarañas pueden salvarlas de los depredadores.

Los pelos, ubicados en el abdomen de las arañas, son pequeños, muy finos y con terminación en forma de púa, lo que provoca irritación y comezón muy intensa que termina por alejar al atacante.

Otro tipo de defensa es mediante la ayuda de la telaraña. Al construirla, los arácnidos incluyen hilos mucho más gruesos que se distribuyen por toda la tela, para que al momento de que algún insecto peligroso llegue, como por ejemplo, algún tipo de avispa, esta tenga que derribar los difíciles obstáculos y la araña tenga tiempo de escapar.

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Enemigos

Como parte de sus depredadores tenemos a los armadillos, zorrillos, serpientes, avispas de las arañas (pompílidos), aves, polillas, lagartos, murciélagos, musarañas y mantis religiosas.

Cabe mencionar que algunos animales del listado anterior también pueden ser víctimas de grandes arañas como la tarántula Goliat (Theraphosa blondi) o la araña de seda de oro (género Nephila); todo depende del tamaño y del tipo de contrincante que sea.

Las avispas de las arañas utilizan a grandes arañas para alimentar a sus larvas. Primero paralizan al arácnido con su veneno y posteriormente la arrastran hasta el sitio de la anidación. Después depositan un huevo en el cuerpo de la araña y lo encierran en una cámara hasta que concluya el desarrollo. Mientras tanto, las larvas se alimentan del cuerpo de la araña que muere poco tiempo después.

Aunque resulte increíble, hasta las mismas arañas pueden depredarse entre sí. Las arañas errantes (Phoneutria) o los fólcidos tienen a otras arañas como parte de su extenso menú, pero en casos como la familia de las pirata (Mimetidae), las arañas representan casi el porcentaje total de su dieta.

Los parásitos nematodos son enemigos que ingresan al organismo de las arañas penetrando en el opistosoma. Se alimentan de los tejidos internos e incluso, pueden modificar el comportamiento de su huésped induciéndolo a que busque fuentes de agua para que el nematodo continúe con su ciclo de vida y se reproduzca.

Humanos

Mientras en ciertas latitudes de la Tierra las arañas son vistas como animales desagradables, en otras regiones son sinónimo de comida.

Algunas tribus localizadas en las recónditas selvas de América del Sur, consideran a las tarántulas como una nutritiva opción de alimento. Los pobladores de dichos lugares están tan acostumbrados a este tipo de fauna, que los propios niños salen en busca de ellas sin ningún tipo de protección especial en caso de que alguna de ellas decida atacar o soltar sus pelos urticantes.

Algunas tribus de América del Sur consideran a las tarántulas como una nutritiva opción de alimento.

Para muchas personas agarrar a una tarántula sería un reto tortuoso que probablemente jamás harían, pero para estos pequeños que están acostumbrados a vivir rodeados de la naturaleza, lidiar con tarántulas es una tarea sencilla de todos los días.

Después de que las detienen con delgados palos de madera, doblan sus patas hacia atrás y las envuelven con gruesas hojas para poder transportarlas con facilidad. Tal como si fueran malvaviscos, son expuestas al fuego y devoradas poco a poco.

Tal depredación se realiza por cuestiones de supervivencia. Pero en cada rincón del mundo donde gente y arañas se enfrentan, los insecticidas o simples utensilios rígidos terminan por acabar con la vida de estos arácnidos, muchos de ellos ya en peligro de extinción por el tráfico de mascotas, por la matanza o por la destrucción de su hábitat generado para las actividades humanas.

Recordemos que sin las arañas, la población de los insectos aumentaría sin ningún control, situación que puede ocasionar un desequilibrio aún más perjudicial para los seres humanos y otros animales.